miércoles, 26 de mayo de 2010

Sector 6: comunidad indígena de Cambalache

Relleno Sanitario de Cambalache

Cambalache es famosa por ser el único relleno sanitario de Ciudad Guayana, pero también es una comunidad que ha crecido entre y gracias a la basura.
Como escribió mi compañera Luciana Font para el diario El Venezolano: "El vertedero de basura municipal representa la principal fuente de ingresos económicos para las familias...En este sitio no existen horarios de trabajo, ni uniformes o implementos de higiene y seguridad industrial".

Madre Warao

Aquí también reside una agrupación indígena importante de la étnia Warao, que vive en situaciones (diría yo) más que precarias.

Inocencia Warao

Los pequeños de este sector presenta innumerables enfermedad respiratorias, cutaneas y la diarrea pareciera la forma de evacuación "normal". Un centro hospitalario para acudir en caso de algún síntoma o enfermedad es un trecho muy largo que algunos no pueden recorrer, así que queda la recomendación de un remedio casero o alguna jornada, persona que preste la ayuda (que aquí no es que abundan).


(por cierto, el objeto que este bebé se está metiendo a la boca...es una afeitadora)

Mientras esta realidad le acontece a Cambalache, el gobierno Bolivarense crea planes y proyectos para este sector que se quedan en el papel.




domingo, 23 de mayo de 2010

Care Cochino



Cambalache fue el escenario de esta imagen que capturé mientras mi compañera Krystal compraba unas frías...maltas para calmar la sed, sin excusas me bajé del carro para tomar la foto. El patriarca dueño del tarantín le dio miedo escénico y mandó a uno de sus retoños a posar para la cámara, lo cual hizo entre confuso y complacido. Claro yo tampoco es que soy la más salía del mundo y hasta penita me daba por lo que no me dediqué tanto a buscar el mejor ángulo, pero no quería perderme el momento.

lunes, 17 de mayo de 2010

Centro de Atención Integral para Invidentes y Deficientes Visuales (CAI)

Centro de Atención Integral para Invidentes y Deficientes Visuales (CAI)
Hay algunos que cierran los ojos para poder sentir la música, sin embargo los integrantes del Centro de Atención Integral para Invidentes y Deficientes Visuales no tienen esta necesidad. Su vista se ha apagado por diferentes motivos, pero su espíritu y sus ánimos se encendieron en esta clase de bailoterapia que ofreció este centro de asistencia. Carcajadas, gritos de euforia rebozaban el resinto.

Con cámara en mano me dispuse a hacer mi trabajo: capturar el momento. Tragaba grueso, la garganta se me anudó al ver una escena tan emotiva. Amo la fotografía y pensar que el sentido de la vista, que es para mi tan indispensable, no estaba al alcance de otros me creaba congoja. Sin embargo verlos disfrutar de tal manera me hizo sentir una tremenda admiración, sobre todo para los que perdieron su visión después de estar acostumbrados a abrir los ojos cada mañana sin reflexionar que podían ver, como es el caso de José Ciuffo (foto 1: el de lentes oscuros que está sacando la lengua)
"Quedé con deficiencia visual a los 25 años por un accidente, estuve años en estado de depresión y desde que llegué al centro me han ayudado mucho a integrarme a la sociedad" cuenta Ciuffo quien ahora tiene 34 años.

Otra cosa que me movió la fibra es la labor de aquellos quienes ayudan a llevar este Centro. De cómo las maestras, asistentes (o como se le llame jejeje) inyectaban de ánimo a sus alumnos sin dejar un espacio vació para la desmotivación. "Manos arriba, aplaudiendo, ahora el trencito. A bailar en pareja" y así interactuaban con ellos y debo destacar que Ciuffo era todo un experto bailando, muy guagancoso por cierto. Me provocaba soltar la cámara y mover los hombros al son de la música.

Andreina (la periodista que cubrió al nota) y yo no pudimos evitarlo, apenas entramos al carro se enrojecieron nuestros ojos. La neutralidad con que había abordado la nota desapareció entre algunas lagrimitas, ya saben uno tiene que guardar la compostura, claro está siendo amable y estando a tono con la situación.
Ese día permanecerá (aunque suene cursi-trillado) en mi mente, pero gracias a Dios tengo las imáganes para recordarlo mejor aunque estas no transmitan ni la cuarta parte de lo que experimente ese día.

domingo, 9 de mayo de 2010

Crónica del primer beso

Radio
Posada en una silla antigua de cuero de vaca cantaba la vieja radio en frecuencia modulada, nos observaba y le colocaba banda sonora a sus caricias. Aquel dedo acusador sentencio con suaves roces a mis labios: “serán besados, caso cerrado”.
El ventilador, el rechinar de la puerta, el viento que soplaba a través de las ventanas abiertas, los perros que le ladraban a la luna, él sentado en el sofá, yo recostada de su pecho, él buscando el camino a mis labios, yo saliéndole al paso… fin de la búsqueda.
Respiré su aliento, me intoxiqué, desmayé, desperté y él ahí. “Lloré con esa película” “¿cómo es que se llama esa banda?” “jajaja” “…y así es que me hice esta cicatriz” y volvíamos al ring, a una lucha encarnizada de besos y olvidos.
“¿Qué hora es?” Pregunté, tarde suponía. Él no contestó, se negaba a hacerlo, pero las aves estacionadas en las copas de los pinos confesaron. “Me tengo que ir” “No te vayas” discutimos pero aquella madrugada terminó de escribirse con un beso y seguido.