Para el momento en que escribo esta
nota mi país todavía atraviesa por una crisis social y económica, lo que me
hace sentir un poco culpable por publicar trivialidades. Sin embargo necesito vivir un poco en este otro país (Irlanda)
aprovechando cada una de las experiencias que me ofrece.
En esta oportunidad
es la celebración de San Patricio, el patrono de la Isla Esmeralda. La historia
es fácilmente "wikipediable" pero les daré un pequeñísimo
resumen.
Todos los 17 de marzo
los irlandeses conmemoran el fallecimiento de St. Patrick (461 d.C.), un
misionero que difundió el cristianismo en la Isla.
A la edad de 16 años
Patricio (Así, tuteándolo y todo) fue secuestrado en su país natal, Gran Bretaña, por piratas irlandeses y vendido como esclavo. Logró escapar - con ayuda de un ángel según cuentan también - y se propuso predicar el evangelio. Uno de los
mitos es que desde que este cristiano llegó a Irlanda las serpientes abandonaron la isla.
En la celebración es costumbre
utilizar ropa y accesorios verdes, el color más representativo de este país por razones
obvias. Las gente también porta uno de los símbolos más emblemáticos que es el trébol
de 3 hojas, ya que como cuenta la historia St. Patrick quiso explicarle a
las personas en qué consistía la Santísima Trinidad: "Así como el trébol tiene tres hojas, Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo pero sigue siendo
uno", no son las palabras textuales pero es mi paráfrasis de los que pudo decir.
El desfile (o parade, in English) en la
ciudad de Cork no distó mucho de parecerse a la de un carnaval regional en
Venezuela, con un desfile de carrozas, disfraces y música, la verdad algo muy
sencillo para altas expectativas. Algunos de los grupos que desfilaban eran de
los países que se ha asentado en la Isla, como indios y africanos. También hubo
una "comparsa" donde las personas caminaban como en una especie de
procesión rezando, para mí la más apegada al motivo de la celebración.
Curiosamente desfiló una budista, algo muy extraño en una fiesta de origen
cristiano, pero al final así es Irlanda, una sambumbia de creencias.
