martes, 27 de abril de 2010

La Bella Durmiente: “Tengo hipersomnia”


Dormida o despierta, princesa o una simple civil, esta mujer parece impresionar a todo el reino con su hermosura, su melodiosa voz y con su no tan talentoso don para dormir por prolongado tiempo. Es conocida popularmente como La Bella Durmiente, pero su nombre de pila es Aurora.
Eran la 3 de la tarde, hora pautada por la misma princesa para el encuentro. “Lo sentimos mucho señorita pero ella aún duerme” nos respondió Primavera una de las 3 hadas que se ha hecho cargo de Aurora desde su infancia, pero nos invitó a pasar con un gesto de vergüenza por la tardanza de la joven.

Al cabo de hora y media Aurora bajó las escaleras y entre bostezos saludó. Su atuendo no denotaba preocupación por la visita, vestía una bata de baño rosada y pantuflas. El adjetivo “bella” desapareció entre sus grandes ojeras, su rubio cabello desarreglado y su rostro marcado por los pliegos de la cobija que cubrieron sus 18 horas de sueño.

¿A qué hora normalmente se acuesta a dormir?
- A las 9pm, soy muy puntual, pero puedo dormir una que otra siesta antes.

- ¿Tiene algún rito antes de dormir, como colocarse crema o tomar un baño de espuma?
- En realidad no, pero yo coloco las cadenas televisivas del rey para asegurar un sueño profundo.

- ¿Cuál ha sido el lugar más extraño dónde se haya quedado dormida?
- Han sido tantos. Una vez en…en...
“Se volvió a quedar dormida” dice Flora quien observaba la entrevista desde el comedor. A continuación unas golondrinas entraron por la ventana he hicieron uso de su don natural para cantar, Aurora despertó y pidió disculpas “por la interrupción”.
“Me quedé dormida en mi boda” retoma la pregunta la joven princesa. El "sí" tan esperado estaba tardando por ser pronunciado, los invitados pensaron que aquel cuento de hadas se convertiría el típico culebrón vespertino donde la novia se arrepiente a último momento. “Lloré mucho de la emoción así que cerré los ojos porque me ardían” pero Aurora no pudo aguantar la tentación y cayó por poco tiempo en los brazos de Morfeo.

- Su relación con el príncipe Felipe fue breve, sólo duró 1 año casada.

- Esa relación tenía todos los factores para fracasar. Primero era muy joven, tenía apenas 16 años, a parte lo acababa de conocer, no pasó ni un día y ya me estaba jurando amor eterno, no tuvimos tiempo suficiente para conocer nuestros defectos.

- Ahora él es pareja sentimental de Maléfica…
- Sí, esa bruja. Yo creo que ella le montó un trabajo, porque de un momento a otro se puso muy agresivo conmigo, sin justificación se molestaba, agarraba su caballo y se iba por muchos días.
Me sentía muy deprimida, no quería salir de mi cama- bueno, eso no es ninguna novedad - pero si lloraba mucho.
Luego contraté a un detective privado que le dicen Espejito Mágico y fue allí cuando los descubrí.

Su divorcio fue sólo uno de sus episodios desafortunados. Tras el rodaje de su película autobiográfica La Bella Durmiente los rumores de que esta joven princesa y actriz tomaba en exceso pastillas para dormir y que además las conseguía ilegalmente cobraron fuerza.

- Se comenta que usted tomaba grandes cantidades de somnífero en el periodo en que se grababa La Bella Durmiente.
- Eso es totalmente falso, nadie entiende mi condición, yo tengo una alteración del sueño que se llama hipersomnia. Puedo decir sin temor a equivocarme que ese rumor lo inventó ¡el animal ese! el búho, él no dormía, entre su insomnio y las grabaciones no podía pegar un ojo.

- También se rumora que no fue el pinchazo de una rueca de coser quien le propinó un profundo sueño, sino que era un código para decir que fue una jeringa con una sustancia sicotrópica.
- Pareces enviada ¿fue Maléfica verdad? No tengo nada que ocultar, pero esa bruja sí. Yo puse la denuncia de intento de asesinato, pero quedó impune, como todo en este reino. Si algo le agradezco al príncipe Felipe fue que me dio respiración boca a boca, sino estuviera muerta.

- Es decir que ¿no la revivió con un beso de amor?
- ¿Qué amor? Irse con una bruja no es amor, dejarme sola en este castillo tan grande con 3 viejas menopáusicas ¿eso es amor?

Su rostro ahora menos hinchado termina enrojecido por aquella declaración tan efervescente, su humanidad parece no resistir tanta conmoción. Este cuento se acabó pero la historia de La Bella Durmiente aun continua escribiéndose, ahora un poco más lejos del tradicional “vivieron felices para siempre”.

Secretos de la almohada de Aurora

- ¿Un color?
- No puedo decidirme entre azul y el rosa.

- ¿Crees en el amor a primera vista?
- Sólo pasa en los cuentos de hadas.

- Un animal que define tu personalidad.
- El oso, en tiempo de hibernación jajaja.

- Un dolor insoportable.
- El pinchazo de una aguja, le tengo fobia.

- Un actor.

- La Bestia (de La Bella y La Bestia).

- ¿Por qué?

- Porque el no engañó a la protagonista, ella supo como era él desde un principio.

- Un error.
- Tocar la aguja de la estúpida rueca.

- Un sueño.

- El que tengo ahorita, un placer, me voy a acostar.

domingo, 25 de abril de 2010




Con un nombre que sabe a concentrado latino, a Venezuela con curri (por ser su madre de origen hindú) Sumito Estévez es uno de los chef más conocidos y cotizado del país, una ventanita al mundo de la gastronomía y encanto de nuestra pequeña Venecia.

Su voz tiene un siseo sensual típico de un capitalino a pesar de ser oriundo de Mérida. A través de su programa Sumo Placer, que se transmite en el canal El Gourmet, Estévez da conocer sus majestuosas recetas a buena parte del globo terráqueo. Pero sin duda este venezolano es más criollo que una arepa andina y con su sapiencia nos da un paseo por la cocina autóctona a través de esta entrevista.

“Tenemos con que”
Sumito se enorgullece al decir que este país posee una grandiosa “diversidad y regionalización de su comida”. Cada región disfruta una “cantidad de técnicas populares muy amplias” expresa este chef, ya que un solo plato (hallaca, pabellón o arepa) puede –según el territorio donde se encuentre- tener su sello particular hecho con ingredientes que además son únicos en el mundo.
“Por ejemplo en Mérida no se usa el ají dulce y en el oriente sí” dice fascinado el cocinero por los gustos variopintos de los que habitan esta tierra tropical. Es por ello que resumir a Venezuela en un plato se le hace casi imposible. Sin embargo destacó las bondades de las caraotas y de cómo el venezolano al fin y al cabo las considera propias ya sea “con un toquecito dulce, con sofrito criollo, sueltesitas o cremosas como la degustan los larenses”.
Otro alimento digno de ser mencionado sobre todo por su particular historia es el cazabe. “Es un alimento único. De tecnología precolombina, dificilísimo de hacer, que partió además de un elemento que es venenoso, que tiene miles de posibilidades y que logró inclusive traspasar las fronteras entre lo popular y lo industrial” cuenta con emoción Sumito admirado por la habilidad de los aborígenes de su madre patria.
A pesar de resaltar la creatividad con que el venezolano prepara sus comidas lamentó el desconocimiento que éste tiene por un producto criollo alabado en el mundo: el cacao. “No se tiene mucha cultura del chocolate, lo que me parece muy grave porque estuve recientemente en Ecuador y hay toda una campaña del mismo gobierno para que todos los ecuatorianos sientan orgullo por las características de su cacao” dijo un tanto decepcionado. “De broma decimos que es bueno” concretó el chef que además posee una tienda donde ofrece bombones artesanales manufacturados en el país.

Sumamente Criollo
- imagina que fueras Frankestein y pudieras usar ingredientes comestibles para hacer a un venezolano ¿cuáles serían?
- Seguramente pondría todo lo que se necesita para hacer un sofrito criollo: cebollín, cilantro, comino, ají dulce, pimentón, papelón, posiblemente algo de coco. Onoto con toda seguridad, ron, chocolate y por último un toque queso blanco.

- Dices en tu página web que los cocineros huelen sin pudor ¿qué olor te evoca a Ciudad Guayana?
- Cuando trato de imaginarme el mundo semi selvático guayanés siempre me vienen dos cosas a la mente: el olor a ahumado del Laulau y el perfume de la sarrapia que es absolutamente sensual.

- Un producto venezolano que debería ser conocido y degustado en el mundo- El papelón con limón.

Tratar de escuchar a Estévez sin que al final se te abra un espacio en el estómago para colocar todas esos majares mencionados es imposible. Su experiencia en la cocina lo hace hablar con una sabiduría que se queda en el paladar, que sabe, que expende un aroma delicioso que invita a probar cada uno de los platos descrito.

Venezuela en breve

Un sabor.
Mondongo.

Una canción.

El himno.

Una expresión.

una que amo, que descubrí en margarita de cuando se van a reunir en grupo que le dicen un “compartir”.

Un olor.

El de mi hijo.

Un paisaje.

El mar.

Un producto.

El ají dulce.

Una leyendo o mito.

Que caracas es la capital del mundo.

Una excusa recurrente.

Voy llegando.

Un programa.

Venezuela bienmesabe.

Una virtud.

Solidaridad.

viernes, 23 de abril de 2010

"Eres otra mujer desnuda"


“Desnúdate mujer, yo quiero ver también el arte que tú tienes cuando haces el amor” retumbaba esta salsa erótica de Frankie Ruiz en el microbús. Y es que no sé por qué, pero los dueños de las unidades colectivas tienen unos gustos muy particulares por canciones con alto contenido sexual. Tan solo imaginen la escena; tener que hacer contacto cuerpo a cuerpo con 20 personas antes de conseguir un puesto donde mantenerse de pie o sentado y de fondo musical (como para ambientar el recorrido) un reggaeton de esos bien gráficos.

Después de ese periplo conseguí un puesto vacío, y para agregarle más densidad lasciva a mi breve estadía en la unidad, el espaldar del asiento de adelante tenía cualquier frase vulgar que a un puberto se la haya podido ocurrir. ¿Cómo sé que fue un adolescente? “María Virginia zorra. 8vo C”. Y Así otras frases difamatorias.

“Me engañaste, tu cuerpo me es extraño eres otra mujer desnuda” seguí escuchando la salsa, y quizá inducida por el ocio o por esa necesidad de querer darle respuesta a todo me pregunté: ”¿No se supone que el tipo le estaba pidiendo a la mujer que se desnudara?¿qué habrá descubierto ese tipo para decir que el cuerpo de la mujer le era extraño?¿En qué sentido lo engañó?” entonces empecé a hacer mis conjeturas:

1. La mujer se veía buenísima, pero al desnudarse el tipo descubrió que ese monumento era sólo una ilusión óptica producida por faja, sostén con relleno y tacones.
2. Que esa mujer no era mujer, si no un hombre.
3. Quizá estudiando la bibliografía del autor logre responder esta interrogante.

Puede que para algunos la respuesta sea obvia, pero sinceramente por más que lea una y otra vez la canción, no logro descifrar dónde radica el engaño.
Digamos que por el contexto la tipa lo engañó con otro ¿Cómo el tipo se dio cuenta de la traición con tan solo verla desnuda? Además no entiendo ese cambio repentino en la actitud del hombre, se supone que él dice: “Desnúdate mujer…estoy temblando todo” y luego que la tipa le concede la petición: “Me engañaste, tu cuerpo me extraño…” y ¿entonces?
Sí La Vaca Mariposa, que es una canción muy metafórica, tiene su historia, alguien que me explique cuál es el contexto de Desnúdate Mujer de Frankie Ruiz.

miércoles, 21 de abril de 2010

Estas ganas



Yo me quedaré aquí, esperándote, amarrando de un poste las ganas que tengo de acosarte.
Me quedaré imaginando que llegas, que apenas pones pie en suelo de un brinco me sumerjo en tus labios.
Evocaré cada sorbo de jugo de durazno, de cuando me hablaste al oído para contarme un secreto en público. De cuan tenso fue mirarte a los ojos por más de 3 segundos y cuando la vergüenza me enmudeció al escuchar: “mirarte a los ojos sin que digas nada es como un silencio que tiene color”
Me callaré que he bautizado días, golosinas, lugares, formas de atardecer que tienen tu nombre, que para mi hay ritmos, muecas, y un pueblito con tu apodo.
Pienso, tacho, te veo entre el humo de los buses runruneantes, tacho. Llegas a mi casa sin avisar, no, no, tacho. He versionado tu llegada más 14 veces y luego fantaseo: sentiré el vaivén de tu pecho mientras vemos una película, enredarás tus dedos en el mar rojo de mi cabello. Hablaremos de la vida, de Dios, soñaremos despiertos, bromearé, reiremos hasta que nos duela el abdomen, bailaremos sin música, respiraremos entre cortado, sufriremos de arritmia… nos besaremos, quizá . . . Pero caigo a tierra, mi día se acaba y la nube blanca sobre mi cabeza se quiebra cada de vez que recibo un: “Hoy no podré ir”.
Me quedaré aquí, sin meditar en esa negativa frase, esperándote, amarrando de un poste estas ganas.

Nocturno n° 20


Levantó el banquillo y lo colocó junto a la ventana de su habitación. Hacia tiempo no meditaba ahogado por la rutina. Allí recordó, pensó que había olvidado, que ya no sentía nada, pero su pasado era un monstruo dormido.
Sin poder controlarlo vino a su mente la imagen de una espalda rociada por algunas pecas, el cabello a medio recoger y esa bien conocida silueta en contraluz de su esposa sentada al borde de su cama
Rompió en su olfato el perfume de jazmín imperial con que ella solía impregnar su cuello. Él cerró los ojos para concentrarse y poder sentir la mano de ella deslizándose por las sábanas para alcanzar la suya, rito que su esposa llevaba a cabo cuando quería que él la amara.
Su corazón se aceleraba y reproducía en su mente el Nocturno n° 20 en do sostenido menor de Chopin. Él saboreo una lágrima, luego dos y el ruido de su propio llanto lo hizo volver en sí.
Se había prometido un ayuno de momentos a solas, de silencios prolongados pero su orgullo lo había hecho desistir. Ese día las paredes de su habitación se fracturaron para darle paso a esas imágenes escondidas en su memoria …

domingo, 18 de abril de 2010

Una señal indeleble



Hay amistades que te marcan de por vida, literalmente hablando, y Mariana fue una de ellas. Llevo en mi muñeca derecha un recuerdo indeleble de nuestra pueril amistad. Una cicatriz que me hace trasladar a pensamientos, sabores, olores y juegos de aquella edad: 7 años.
Reconozco que Mariana siempre fue más hábil. Yo tenia problemas para coordinar bien mis movimientos, en otras palabras no tan amables, era torpe.
Alguna de las víctimas de esa descoordinación fueron venados, cisnes, perros y elefantes de vidrio que adornaban la sala de la casa de Mariana, la mayoría decapitados o amputados, pero algunos por causas naturales, es decir, por la atracción de aquellos objetos desde mi mano a la tierra … ¡Ey! yo no inventé la fuerza de gravedad.
El tejado también cobró las consecuencias de mi torpeza. Mientras Mariana caminaba como una ligera gacela por el techo de su casa , cada teja que yo pisaba era fracturada por la furia de mis movimientos.
Pero había una cosa en particular que bajo ninguna circunstancia podía ser corrompida: el equipo de sonido, de esos donde el reproductor descansa en un mueble construido con puertas de vidrio grueso para mayor seguridad del aparato, ubicado en la zona preferida de juego, el consentido del señor Hernán, el papá de mi amiga, .

“¿cuánto cabe en 4 centímetros?”

Iniciaré el relato desde el portón entre abierto de mi casa, que me dejaba observar la casa de Mariana. Sin anunciar mi partida salí corriendo a la diversión. Mi amiga me abrió gustosamente la puerta y producto de su creatividad me propuso un juego: agarrarnos de las manos y dar vueltas, lo que sonaba súper divertido ¿cómo podía negarme? Así que fuimos a nuestro lugar de juego favorito.
Recuerdo, como en cámara lenta, la cara de Mariana riéndose a carcajadas al unísono conmigo, y nuestros cabellos ondeantes en aquel remolino humano.
Plin, pun, poff, clin, clin, clin… impactó mi cuerpo contra el vidrio grueso que mantenía (hasta ese momento) protegido el equipo de sonido. Mariana me había soltado de las manos sin previo aviso y la fuerza centrífuga me lanzó justo al aparato consentido del papá de mi amiga, y allí observando todo este episodio, el venado sin cola, el elefante manco, el cisne decapitado y los demás adornos mutilados que reposaban en una mesa de centro.
Recuerdo haber sentido cosquillas en el brazo, pero al verlo pude notar mi muñeca severamente rasgada por un pedazo de vidrio y la sangre que goteaba en el piso.
Lo siguiente fueron primeros auxilios, llamadas a mis padres y un paseo a la Clínica Unare.
¿Cuál fue la reacción del señor Hernán?¿Qué sucedió con Mariana después de este acontecimiento? No lo sé con exactitud, pero aun somos amigas y vecinas. Por lo que mi respecta, obtuve una cicatriz de brazalete que encierra en 4 centímetros un cúmulo de recuerdos y una amistad de infancia.

sábado, 17 de abril de 2010

"Me parece atractivo Elvis Crespo"



Un placer culposo, según mi sentido común, es algo que te produce satisfacción pero da vergüenza admitirlo públicamente. Ese placer puede ir en contra nuestros propios gusto y atentar contra el concepto que las personas tienen de nosotros. Son cosas consideradas como ordinarias, inmaduras, clichés baratos o cursilerías. Lo bueno es que nadie se escapa de tener un “guilty pleasure” . Cada persona tiene una canción, una película o una maña que le da pena admitir que le gusta. Hombres que ven la novela de la 1pm, un sexagenario que le encanté la changa, ser presidenta del club de fans de un artista que sólo tuvo un éxito musical en su vida, son algunos de los ejemplos que se me vienen a la mente.
Porque sé que no estoy sola en esto, revelaré sólo algunos de mis placeres culposos:

- Me parece muy atractivo Elvis Crespo, lo he confesado a algunas amigas que no logran entender porqué me gusta alguien con el cabello evidentemente planchado, con boca de pato y voz de platanero y la verdad yo tampoco lo entiendo.

- Me calo por lo menos 5 minutos de “Somos tú y yo”. No religiosamente, sólo cuando estoy cambiando de canal y se me atraviesan, pero debo confesar que he visto un episodio completo. Y es que a pesar de que me retuerzo de la pena ajena, me da escalofrío lo sobreactuados que son y lo ridículo de los diálogos, tengo que verlo, quizá tratando de entender ¿Qué gustos tan perversos pueden tener nuestros adolescente para consumir semejante barbaridad?

- Me encanta jugar con mi perra (hasta ahí nada de culposo) pero la envuelvo en una sábana y verla tratar de zafarse me da una risa incontrolable, lo hago una y otra vez hasta que me canso de reír, me resulta lo más cómico del mundo.
Me encantan casi todas las canciones de la primera temporada de Floricienta, a pesar de que ella no tiene suficientes cualidades vocales y canta completamente nasal. ¿Mi favorita? Y así será.

- Hay una golosina que me fascina, se llama Chocmelo, es una chupeta de un tamaño considerable en forma de cabeza de Mickey Mouse, de malvavisco cubierta de chocolate. Entonces imaginen yo, una tipa de 25 años (que ya le dicen señora) comiendo por la calle una paleta con la forma de personaje de comiquita infantil. Pero a veces me armo de valentía y el placer puede más que la vergüenza.

- No concibo otra forma de comer Oreo si no es parando las tapitas y comiendome la crema primero.

- Es incontrolable, mastico pitillos, rompo vasos o cubiertos de plástico con los dientes, hasta que quedan realmente destrozados. Es algo inconciente, y tengo temor de estar en una cita, no darme cuenta y ver el plástico retorcido esparcido en la mesa.

- Cada vez que bajo unas escaleras canto mentalmente la canción del Miss Venezuela.

- Veo por pequeño periodos de tiempo la Hojilla. Cada vez que Mario Silva dice una barbaridad y suenan esas risitas radiorrochelisticas se me revuelven las tripas y lo cambio, luego me ataca la curiosidad y lo vuelvo a poner.

Placeres de un pasado que no quiero recordar

- Era fan de Mercurio (cuando tenía 13 años, vale acotar) un grupete mexicano con un Target adolescente… con éxitos como: Enoradísimo, y mi favorita Cómo Decirle que la Quiero. Las canciones tenían frases o palabras realmente escalofriantes: “estar colado por ti” “estoy como un flan en continuo temblor” “explota ya corazón y pon al tope el motor, da más velocidad que ya te quiero amar” “a la puerta de la escuela me declararé”

- Compré el primer sencillo (1994) como solista de Sergio un ex Menudo , y la única canción que logró pegar fue una versión en español de "Every breath you take" del grupo británico Police, que se llama “Siempre te amaré” la cual cantaba desgargantadamente. Irremediablemente me pregunto “¿En qué estaba pensando?”

Esto sólo fue un preámbulo, una terapia rompehielo para tú también coloques la pena en un bolsillo y te atrevas a confesar ¿cuáles son tus placeres culposos?

Mal día


http://www.flickr.com/photos/rosavbdezv/4076285922/in/pool-delapuertapaentro

Agresivamente azotó las llaves contra el mueble, corrió al cuarto y puso la radio a todo volumen. La consumía la rabia. Descargó su furia en aquel arlequín de porcelana, en el portarretrato familiar, la lámpara tampoco pudo salvar su vida esa noche.

La incontrolable joven luego se lanzó de clavado en la cama para ahorcar a aquella almohada que en muchas oportunidades había sido su confidente y mejor amiga; tampoco el acolchado objeto sobrevivió sino que quedó despedazado sobre el cobertor.

Siguió su rumbo al baño, las lágrimas eufóricas habían corrido su rímel dejando su cara al mejor estilo de un cantante de rock. Se vio en el espejo mientras hiperventilaba, pero aquel jabón fue el arma perfecta para quebrar el reflejo de su imagen. Abrió la botica despedazada buscando algún brebaje mortal mientras lanzaba enjuagues bucales, cepillos de dientes, cremas antiarrugas y un sinfín de cosas que no le servían para su cometido.

Rasgó su ropa de impotencia y se metió a la ducha, abrió el grifo que despedía agua fría a gran velocidad, puso su cabeza justo debajo y se concentró en el ruido que hace el agua cuando nos tapa los oídos.

Salió, cogió la toalla y hacía maromas para no pisar los vidrios rotos ni las cosas derramadas. Parecía que el vital líquido había aplacado totalmente su molestia, de hecho tenía una leve sonrisa en la cara, caminó a la cocina y allí la esperaba su cena prefabricada la cual procedió a internar en el microondas. Abrió la despensa, saludó el café con su aroma, el azúcar inmediatamente detrás y los bajó de su pedestal, junto con su taza de Mickey Mouse: la preferida.

Se sentó como si nada a mirar por la ventana de la sala mientras comía y bebía, al parecer sólo tuvo un mal día.