miércoles, 21 de abril de 2010

Estas ganas



Yo me quedaré aquí, esperándote, amarrando de un poste las ganas que tengo de acosarte.
Me quedaré imaginando que llegas, que apenas pones pie en suelo de un brinco me sumerjo en tus labios.
Evocaré cada sorbo de jugo de durazno, de cuando me hablaste al oído para contarme un secreto en público. De cuan tenso fue mirarte a los ojos por más de 3 segundos y cuando la vergüenza me enmudeció al escuchar: “mirarte a los ojos sin que digas nada es como un silencio que tiene color”
Me callaré que he bautizado días, golosinas, lugares, formas de atardecer que tienen tu nombre, que para mi hay ritmos, muecas, y un pueblito con tu apodo.
Pienso, tacho, te veo entre el humo de los buses runruneantes, tacho. Llegas a mi casa sin avisar, no, no, tacho. He versionado tu llegada más 14 veces y luego fantaseo: sentiré el vaivén de tu pecho mientras vemos una película, enredarás tus dedos en el mar rojo de mi cabello. Hablaremos de la vida, de Dios, soñaremos despiertos, bromearé, reiremos hasta que nos duela el abdomen, bailaremos sin música, respiraremos entre cortado, sufriremos de arritmia… nos besaremos, quizá . . . Pero caigo a tierra, mi día se acaba y la nube blanca sobre mi cabeza se quiebra cada de vez que recibo un: “Hoy no podré ir”.
Me quedaré aquí, sin meditar en esa negativa frase, esperándote, amarrando de un poste estas ganas.

No hay comentarios: