martes, 18 de marzo de 2014

San Patricio... El Patrón

Para el momento en que escribo esta nota mi país todavía atraviesa por una crisis social y económica, lo que me hace  sentir un poco culpable por publicar trivialidades. Sin embargo necesito vivir un poco en este otro país (Irlanda) aprovechando cada una de las experiencias que me ofrece.

En esta oportunidad es la celebración de San Patricio, el patrono de la Isla Esmeralda. La historia es fácilmente "wikipediable" pero les daré un pequeñísimo resumen. 

Todos los 17 de marzo los irlandeses conmemoran el fallecimiento de St. Patrick (461 d.C.), un misionero que difundió el cristianismo en la Isla. 

A la edad de 16 años Patricio (Así, tuteándolo y todo) fue secuestrado en su país natal, Gran Bretaña, por piratas irlandeses y vendido como esclavo. Logró escapar - con ayuda de un ángel según cuentan también - y se propuso predicar el evangelio. Uno de los mitos es que desde que este cristiano llegó a Irlanda las serpientes abandonaron la isla.

En la celebración es costumbre utilizar ropa y accesorios verdes, el color más representativo de este país por razones obvias. Las gente también porta uno de los símbolos más emblemáticos que es el trébol de 3 hojas, ya que como cuenta la historia  St. Patrick quiso explicarle a las personas en qué consistía la Santísima Trinidad: "Así como el trébol tiene tres hojas, Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo pero sigue siendo uno", no son las palabras textuales pero es mi paráfrasis de los que pudo decir.

El desfile (o parade, in English) en la ciudad de Cork no distó mucho de parecerse a la de un carnaval regional en Venezuela, con un desfile de carrozas, disfraces y música, la verdad algo muy sencillo para altas expectativas. Algunos de los grupos que desfilaban eran de los países que se ha asentado en la Isla, como indios y africanos. También hubo una "comparsa" donde las personas caminaban como en una especie de procesión rezando, para mí la más apegada al motivo de la celebración. Curiosamente desfiló una budista, algo muy extraño en una fiesta de origen cristiano, pero al final así es Irlanda, una sambumbia de creencias.

Es de felicitar lo rápido que desmontaron todo, digno de un país más organizado que el nuestro y poder caminar por la calle con una cámara sin paranoia.