sábado, 20 de abril de 2013

La Loba Siberiana



Los familiares del fallecido lloraban a su muerto y se abrazaban, los policías hablaban en otra esquina esperando alguna orden para partir. Ya había hecho las fotos respectivas así que mientras esperaba que el periodista hiciera sus últimas entrevistas me quedé cerca del carro. 
 Hola mi amol   me abordó uno de los policías.
­–  Hola, dígame – respondí pensando que me diría algo respecto al caso.
 Mira, mis compañeros y yo estabanos discutiendo ¿no? Y llegamos a la conclusión de que te pareces a una lobita siberiana… pol los ojitos mamita.
–  ¿Gracias? – dije extrañada.
 ‘Ta luego mami.
En este país tropical nadie se escapa de un apodo. Obviamente no he salido ilesa de esa costumbre criolla, pero siempre me han comparado con algún felino, con un perro – hasta ese momento- nunca.

viernes, 19 de abril de 2013

Adios Canon 40D

El primero de junio del 2010 me robaron mis ojos, la memoria inmediata que capturaba momentos para siempre, mi herramienta de trabajo, mi esfuerzo... mi cámara fotográfica, una Canon 40D. Junto con ella se fue el carrito de mis papás, el fiita Uno a quien cariñosamente apodamos "Pichirilo José Junior".

Fue un robo inalámbrico. Estaba abriendo el portón de la casa para guardar a Pichi, en eso los malandros llegaron en un carro, se colocaron detrás y bajó un tipejo mostrándome su instrumento de trabajo (un arma), la ojee de lejitos y le creí que fuera de verdad. Se montó en mi carrito y pluf: desapareció. No hubo necesidad de contacto, y sólo me dijo tres palabras: dónde está la... yo no lo dejé terminar diciéndole que todo estaba en el carro; me creyó.

"Todo estaba en el carro" mi trabajo, mi esfuerzo, mi ingreso. Quedé viva, y le agradezco a Dios por eso. "Lo material se recupera" es así como dicen y sé que es verdad pero uno al fin y al cabo termina agarrándole cariño a las cosas y cuesta recuperse a unos más que otros.

Este relato es como la barajita repetidisima que tenemos la mayoría de los venezolanos, contar mi historia y ponerme dramática me parece algo tonto, hay gente que ha sufrido un robo peor y otros que no pudieron ni contarlo.

Sólo quiero decirle estas palabras de amor, paz y perdón al delicuente: Ojalá que "#$#$%&$/&"#$!°#! tú y todos tus !"#$"#&%$/&$%/$%&#$ el "$%#&/%/(($&#$!"#$"!!!!!!

La Ventana



Hace un mes hice un curso de narrativa de cuentos, este es uno de mis ejercicios
 
Muchacha en la ventana de Salvador Dalí
Si los ojos son las ventanas del alma las de Manuel eran marrones oscuras como el café tostado, y por una pequeña rendija podía observarse una sala sin muebles para sentarme, sin portarretratos en el buró y ni pensar de una cama donde arder en pasión. Una gran casa vacía e incómoda.

Por todo lo demás, me sorprendía su manera para traducir mis gustos en regalos o atenciones, como si secretamente anotara todo lo que le comentaba en una libreta. - Lee este libro, sé que te gustará- decía colocándolo sobre la mesa de noche. Nunca erraba en sus predicciones. Le fascinaba cuando luego de comerme la lectura yo lo veía con una emoción incontenible por quedar satisfecha. Así con alguna canción o película.

Estar molesta con Manuel era casi imposible. La clarividencia para comprender el conflicto era admirablemente chocante. Buscaba la solución donde los dos quedábamos medianamente satisfechos y proseguíamos tranquilamente con nuestra relación entre perdones u olvidos.

Cuando dijo: -Sí, acepto- Era el momento para darme cuenta. Lo miré fijamente pero no percaté que era mi amor el que se reflejaba en sus ojos - ni yo sabía que lo amaba tanto -. Pero ¿cómo dudar? Me tocaba como si fuese una orquesta: ponía en armonía todo mi cuerpo. Una caricia en mi espalda, un solo de flauta trasversa, su boca besando mi ombligo, ahora las cuerdas, trombones, percusión. Y en el climax buscaba su mirada para que viera mi delirante alegría. Ni por casualidad sus ojos se tropezaban con los míos.

Sentía tanta admiración por mi trabajo que me avergonzaba. A penas sus amigos entraban a nuestro apartamento él de inmediato le mostraba mis cuadro. Una vez, en una pequeña fiesta por mi cumpleaños, no cesó de alabar las pinturas que había hecho para la sala. Yo reía apenada y lo miraba, él bajaba la vista a mis labios y me besaba dulcemente.

Un amigo se nos acercó para unirse al halago de mis obras y aprovechar de presentarnos a su novia. Apenas Manuel la vio se abrieron sus ventanas de par en par. Los muebles eran de gamuza, en el buró no cabía una fotografía más. Una cama con sábanas sedosas. La ducha con agua caliente y una cocina con la cena servida. Una gran casa con todas las comodidades. Manuel la vio a los ojos, estrecharon manos, luego me tomó por la cintura y me presentó: - Esta es mi esposa ¿Ya viste sus cuadros? Cualquiera creería que vio clases con el mismo Monet pero pinta con la rebeldía de Van Gogh -.

Un fuego intenso penetró mi abdomen y me recorrió el pecho. Su vista se iba a posar nuevamente en mi boca para besarme dulcemente, pero impresionado se detuvo en mis ojos. Vio resquebrajarse las paredes mientras iban dibujándose graffitis como quién hiciera un gran acto de vandalismo. Él mismo se observó en el espejo de peinadora, vio como iba se transformando en una figura de cerámica: fría, tiesa, sin vida hasta quebrarse. Se inundaron todos los cuartos y derramé una disimulada lágrima. - Gracias por la visita. Hasta luego. Un placer. Vuelvan pronto. – El ruido se redujo y los dos nos quedáramos en un eterno silencio.

jueves, 18 de abril de 2013

Crónica del primer beso (Respuesta)

Como respuesta a mi Crónica del primer beso él no pudo quedarse atrás así que decidió mandarme en sus ocurrentes palabras este texto. Quizá debí publicarla en aquel tiempo donde la palabra novio no tenía el prefijo de "ex", sin embargo fue grato encontrar este mail cuando buscaba una información por esa costumbre horrible que tengo de acumular correos electrónicos.
Al llegar a tu casa me provocó estropear todo y besarte, no sabes lo que me costó no hacerlo, estar ante ti despierta muchísimas cosas en mí, luego mientras transcurría la tarde y fuimos acercándonos cada vez más, me sentía volando.
Cuando nos sentamos en el sofá te juro que sentí en un gran compromiso, me preguntaba a dónde llevaría la noche. Estábamos ahí, cada vez más cerca, las manos buscaban caminos con alcabalas, mis ojos hacían yoga para ver a los tuyos sin que se me notara el desastre de mi sistema nervioso y que tampoco notaras que no sólo te veía los ojos.
No fue fácil, tuve que consentirte, y emprender un viaje de caricias, contando con la noche, la radio, la soledad. Poco a poco me fui acercando, tenía un miedo gigante, el corazón parecía que me iba a explotar, la verdad es que tuve que hacer milagros para que las caricias no fuesen tan toscas porque las manos me temblaban.
El primer abrazo fue síntoma de salud para mis intenciones, pero no había garantía de nada. No era fácil pero era imposible detenerme, buscaba algo, pero de ahí a saber sí me iría de tu casa con un beso o una cachetada era imposible, me deje llevar poco a poco, cosa que fue difícil porque estabas bellísima ese día, de hecho, te lo dije al llegar. Luego de tanto sufrir, cuando llegó el momento de tenerte entre mis brazos y que te recostaras de mi, mis dudas sobre la recompensa crecieron todas por igual, no me sentía con el ticket ganador, más bien me sentía con uno al que se le borraron unos números y debía esperar al final para verificar y ver si gané, no había manera de saber que venía, pero lo que si estaba pasando era que me sentía en un estado de ebriedad en el que me costaba coordinar, pero lo disfrutaba.
Disfruté de la vista: tú en mis brazos, en paz, olía tu piel y tus cabellos. Te daba besitos de prueba para ver cuando ibas a detenerme y cuando no lo hiciste me puse más nervioso aun. Luego estaba tan cerca de tus labios pero tenía presente que podías decir que no. Eran segundos de ahí a lo que más quería en ese momento (un beso), pero parecían días, estaba decidido pero petrificado. Recordé que lo intenté temprano y me sentí de goma; reboté, eso me puso peor, no quería arruinarlo, así no nos besáramos, tenerte ahí era especial, hubiese querido paralizar todo, que no acabara.
Bueno, me decidí a averiguar si mis superpoderes que me convertían en el superantihéroe de goma se habían ido y con toda la atmosfera de esa noche lo intenté. En ese momento descubrí tu aliento, la suavidad de tus labios, el sabor que tienen tus besos. Sentí un fuego en el pecho mezclado con hielo, es una sensación rarísima, pero la disfruté como no lo imaginas. Luego verte a los ojos y volver a besarte fue el típico momento en el que pides a Dios no estar soñando.
Y no podía hacer nada más que seguir, sufrir y disfrutar, por eso el beso pasó de ser mi acción para ser la tuya, no fue fácil, y cuando llego el momento se me olvidó hasta que me gusta la música y la fotografía.
Lo único en mi mente era pensar que hora era, como mi abuela: ella está almorzando y va pensando en la cena, o sea, estaba en el MEJOR BESO DE MI VIDA y no dejaba de pensar en que tenía que irme en algún momento, luego y como te dije, al terminar el primer beso, ver tus pupilas dilatadas cerrándose al abrir tus ojos fue la respuesta al ticket ganador, en cada instante en que tus pupilas.
Luego cuando seguimos dándole forma a más y más besos quise convertirme en NEO y aunque sea detener el reloj un poco más de tiempo, no era justo para mis inconformes ganas que el sol saliera tan pronto.