lunes, 28 de octubre de 2013

De cuando entrevisté a Oscar Yanes

Quería publicar esta entrevista tipo ping pong (si es que se le puede hacer este tipo de entrevista a alguien con tantas cosas que contar) al gran Oscar Yanes el día en que recibimos la mala noticia de su partida, pero no la encontraba. Revisando un Mp3 viejo encontré el texto y el audio guardados.
Por ahora les dejo el escrito que publiqué en septiembre del 2010 apropósito de su visita a Puerto Ordaz con su show Éramos Felices y no lo Sabíamos, acompañado por Claudio Nazoa, Rolando Salazar y Kiko Bautista.


Dicen que en Venezuela cada cierto tiempo se repite la historia ¿Qué parte de la historia estamos repitiendo en este presente?
La gente joven cree que esto que está ocurriendo en el país es nuevo. Esto es la repetición de la misma dictadura Gomecista con la diferencia del cambio de fecha. La de Gómez era una dictadura rural, esta es urbana. Pero es el mismo régimen despótico que ya hemos vivido en otro tiempo.

De la Venezuela que vivió a plenitud en su juventud ¿Qué cualidad conserva este país hasta ahora?
Mantiene algo muy importante: una minoría que odia la jaladera de bola y reacciona contra toda situación totalitaria, mientras esa minoría tenga el sentido de la dignidad este país se salva.

Descríbame su  corbata preferida.
Yo tengo muchas corbatas espectaculares. Pero la más espectacular es una con una pintura de Salvador Dalí, donde las figuras se derriten (La persistencia de la memoria).

¿Cuál es el libro que al nunca deja de recurrir?
Es un libro muy insignificante para la gran mayoría de la gente. Es un libro infantil que fue muy famoso cuando yo era un muchacho de 10 años llamado Corazón Diario de un niño, de un autor Italiano llamado Edmundo de Amicis, yo creo que nadie reconoce que ese es un gran libro. Es el caso de un niño pobre que lucha por tener un puesto que la sociedad le negó.

¿En qué tiempo éramos felices?
Lo más curioso es que siempre hemos sido felices, pero hemos sido tan torpes que nunca hemos reconocido que éramos felices.

¿Cuándo fue la última vez que no tuvo bigote?
Nací con bigote.

Una mentira que se ha vuelto verdad.
En Venezuela cualquier cosa puede ocurrir porque aquí las cucarachas vuelan.

¿A quién mandaría a chuparse esa mandarina?
Al innombrable, es decir, a un ignorante que está en el poder.

¿Qué es lo que ha leído sobre usted que más le haya molestado?
Amigos y enemigos dicen que yo soy el padre del amarillismo periodístico en Venezuela. Eso me molesta mucho por una razón elemental: el amarillismo no es una técnica periodística, es una posición moral que se basa en el sensacionalismo periodístico para hacer palangre.
Yo soy un periodista sensacionalista, pero no amarillista.

Una mentira histórica que aún nos tragamos los venezolanos.
Que este país lo construyó y lo hizo el “ejercito libertador”. Este país no es fruto de ningún esfuerzo militar. Este país es el fruto de la aventura de quienes estando en el ejercito se aprovecharon de eso para vivir bien y por eso hicieron lo que hicieron.

¿Qué realmente le saca la piedra?
Me molesta la gente que no le gustan las personas que tienen una opinión contraria a la esa persona tiene, la intolerancia, el derecho que tienes tú y que tengo yo a disentir.

Un Chavista es…
Un mal venezolano que cae en esa situación por ignorante.

Un opositor es…
Un hombre inteligente que admite que hay otros que no estén de acuerdo con él.

Usted es famoso por recordar, pero ¿Qué es lo que siempre se le olvida?

Que soy periodista. Entonces considero que no es ningún pecado estar averiguando la vida ajena. 

De Yanes, y de esta entrevista, me llevé una grata imagen de una enciclopedia humana que no escatimó en responder ninguna de las preguntas con esa cualidad mágica de contar la más mínima anécdota como si fuera una gran historia, de esas que provocan sentarse a escuchar apoyando la cabeza entre las manos.