Por ahora les dejo el escrito que publiqué en septiembre del 2010 apropósito de su visita a Puerto Ordaz con su show Éramos Felices y no lo Sabíamos, acompañado por Claudio Nazoa, Rolando Salazar y Kiko Bautista.
Dicen
que en Venezuela cada cierto tiempo se repite la historia ¿Qué parte de la
historia estamos repitiendo en este presente?
La gente joven cree que esto que está
ocurriendo en el país es nuevo. Esto es la repetición de la misma dictadura
Gomecista con la diferencia del cambio de fecha. La de Gómez era una dictadura
rural, esta es urbana. Pero es el mismo régimen despótico que ya hemos vivido
en otro tiempo.
De
la Venezuela que vivió a plenitud en su juventud ¿Qué cualidad conserva este
país hasta ahora?
Mantiene algo muy importante: una minoría
que odia la jaladera de bola y reacciona contra toda situación totalitaria,
mientras esa minoría tenga el sentido de la dignidad este país se salva.
Descríbame
su corbata preferida.
Yo tengo muchas corbatas espectaculares.
Pero la más espectacular es una con una pintura de Salvador Dalí, donde las
figuras se derriten (La persistencia de
la memoria).
¿Cuál
es el libro que al nunca deja de recurrir?
Es un libro muy insignificante para la gran
mayoría de la gente. Es un libro infantil que fue muy famoso cuando yo era un
muchacho de 10 años llamado Corazón Diario de un niño, de un autor Italiano
llamado Edmundo de Amicis, yo creo que nadie reconoce que ese es un gran libro.
Es el caso de un niño pobre que lucha por tener un puesto que la sociedad le
negó.
¿En qué tiempo éramos felices?
Lo más curioso es que siempre hemos sido
felices, pero hemos sido tan torpes que nunca hemos reconocido que éramos
felices.
¿Cuándo
fue la última vez que no tuvo bigote?
Nací con bigote.
Una
mentira que se ha vuelto verdad.
En Venezuela cualquier cosa puede ocurrir
porque aquí las cucarachas vuelan.
¿A
quién mandaría a chuparse esa mandarina?
Al innombrable, es decir, a un ignorante
que está en el poder.
¿Qué
es lo que ha leído sobre usted que más le haya molestado?
Amigos y enemigos dicen que yo soy el padre
del amarillismo periodístico en Venezuela. Eso me molesta mucho por una razón
elemental: el amarillismo no es una técnica periodística, es una posición
moral que se basa en el sensacionalismo periodístico para hacer palangre.
Yo soy un periodista sensacionalista, pero
no amarillista.
Una
mentira histórica que aún nos tragamos los venezolanos.
Que este país lo construyó y lo hizo el
“ejercito libertador”. Este país no es fruto de ningún esfuerzo militar. Este
país es el fruto de la aventura de quienes estando en el ejercito se
aprovecharon de eso para vivir bien y por eso hicieron lo que hicieron.
¿Qué
realmente le saca la piedra?
Me molesta la gente que no le gustan las
personas que tienen una opinión contraria a la esa persona tiene, la
intolerancia, el derecho que tienes tú y que tengo yo a disentir.
Un
Chavista es…
Un mal venezolano que cae en esa situación
por ignorante.
Un
opositor es…
Un hombre inteligente que admite que hay
otros que no estén de acuerdo con él.
Usted
es famoso por recordar, pero ¿Qué es lo que siempre se le olvida?
Que soy periodista. Entonces considero
que no es ningún pecado estar averiguando la vida ajena.
De Yanes, y de esta entrevista, me llevé una grata imagen de una enciclopedia humana que no escatimó en responder ninguna de las preguntas con esa cualidad mágica de contar la más mínima anécdota como si fuera una gran historia, de esas que provocan sentarse a escuchar apoyando la cabeza entre las manos.
