Solo me mueve la venganza para escribir esto así que pagaré
con la misma moneda que he recibido y la agraviante sentirá toda la furia de
mis letras. Te la tengo jurada Mawarí Basanta.
Debo empezar dando a conocer sus actos más inescrupulosos: es
adicta a los libros, la he observado inhalándolos cuando son nuevos, acariciando
las páginas hasta la punta para dejarlas atrás y continuar con la siguiente,
casi incansablemente, vicio que lleva a la par con el cigarro y el café.
Es que a Mawarí eso de ser periodista se la metido en la
piel y sobre todo en la yema de los dedos con que teclea las más verídicas
crónicas o las más reveladoras entrevistas, y esta sinceridad sin medias tintas
la ha hecho acreedora de halagos ruborizantes pero también de insultos hasta
declararla persona non grata en un pueblito del estado Bolívar.
Como me toca estar en
el génesis de sus artículos, pues cuando me asignan soy su chofer y fotógrafa,
tengo la oportunidad de corroborar la veracidad de sus textos. En esto no he
hallado fallo alguno, son ciertos y a pesar de trabajar en el lado más suave
del periodismo, el de cultura, ni esto
hace que se le ablande el cuero. Traza los verbos, analogías o cualquier
recurso literario sin mucho eufemismo, describiendo cada detalle para terminar
pintando una obra hiperrealista del hecho.
Con descaro admite en su biografía que lo de ella “es
escuchar historia” pero es que no se queda ahí, también las cuenta así que si
alguna vez les toca ser entrevistado por Mawarí dese por descubierto. Pregunta
sin pudor y el pobre blanco de sus planes textuales siente la confianza para
contar sus penas, éxitos, secretos y hasta la comodidad de echar una “lloraíta”.
Yo he sido espectadora silente de esto, no me queda más remedio
que tomar mi cámara y retratar a los incautos que se dejan convencer por la
naturalidad con que Mawarí los aborda, los que eventualmente la llamarán para
felicitarla (cosa que pasa con mucha frecuencia) o amenazarla por mostrar la moneda tanto en cara
como en cruz de algún entrevistado.
Pero conmigo Basanta a sobrepasado los límites, se tomó un tiempo
más de lo acostumbrado. Aprovechó cada recorrido a las pautas, esperas en las
sillas de alguna institución, obra de teatro, presentación en que la acompañé
obligada por mi jornada laboral, incluso en algún improvisado almuerzo para
sacarme todas mis verdades, averiguar mis gustos y al fin exponerlo en una
entrevista para que toda Guayana los leyera. "Las múltiples facetas de una periodista"
Pensé que era una amistad sincera, pero te he descubierto y
así se lo hago saber por lo menos a unos pocos.

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