Cuando la directora de cine Geyka Urdaneta visitó al Diario Primicia para hablar de su opera prima, la pasión que le imprimía a cada detalle contado, las anécdotas, cómo surgieron las ideas para escribir el guión y el ambiente que se experimentó en todo el rodaje junto a un gran elenco de actores, provoca decir con toda subjetividad que Cuidado con lo que sueñas es ¡Tremenda película!
Pero la buena intención no se traduce en un film con muchos
errores técnicos, comenzando por la dirección de arte a quién le preguntamos
¿en qué época estamos? pues nos adentra en una peluquería setentosa, donde se
desarrolla parte de la trama, con una clientela que lucía peinados de los 90’s
y solo algunos vestigios de tecnología nos decían que estamos por lo menos en
el 2000.
Problemas de continuidad y saltos de tiempo incompresibles
que confunden al espectador en no saber si la escena que viene es un día
diferente, eran otros errores pero de montaje y edición que hubiesen entretenido
a más de uno “canzando el pelón”.
Como anécdota Urdaneta contó que todos en el estudio estaban
nerviosos al tener actrices de tal talla en el set como la nominada al Oscar, ganadora en el Festival de Cannes y
acreedora de otros premios: Norma Aleandro (Lola) y la española Ana Fernández
(Candela), tanto así que el camarógrafo embelesado no enfocó bien a una de
estas actrices, y claro, creo que los nervios le duraron todo el rodaje.
Pero en el guión los diálogos jocosos y reflexivos salen a
relucir entre tanto desenfoque, escena cortada, mal audio e imprecisión
temporal. La fe y el poder del amor
mueven a los personajes como Candela, una peluquera y sexy cuarentona, enfocada
en sus logros profesionales pero para armarle el conflicto amoroso llegará
Alejandro (Alexander Laterni) que se las juega todas a lo José José en un 40 y
20 invertido: “es el amor lo que importa y no lo que diga la gente”.
En escena la argentina Aleandro hizo lo propio de una actriz
de su trayectoria en papel de Lola, madre de Candela. Una mujer inmigrante de
España, trabajadora, que ha llevado por
40 años su peluquería pero que sólo su hija sabe que está a punto de perderla
por problemas económicos.
Quien sin duda derrochó talento fresco fue el pequeño actor
Rosmel Bustamante, interpretando a un niño de la calle (Diego) que ha perdido a
su madre y que cree firmemente que la encontrará, pues su esperanza la mueve
una fe poco común en que Simón Bolívar le hará el milagro.
Ahora bien, darle propiedades sobrenaturales a Bolívar hizo que exclamara un “¡Hasta cuando!”. Debe ser porque a
los venezolanos esa bolivarianidad nos la han metido hasta en la sopa, sin
embargo Urdaneta explicó que la idea nace de una anécdota familiar y que ese
“Bolívar es de todos los venezolanos”, no de un solo sector.
Al elenco también se le sumaron caras muy conocidas del cine
venezolano como la fallecida Lourdes Valera - una pérdida que aún lamentamos - ,
Marisa Román con un papel para el olvido, Pastor Oviedo con un cliché de
peluquera loca y la distinguida Julie Restifo, entre otros.
“Es malísima, no gaste sus reales” o “vaya a verla,
recomendadísima” son frases que no leerá acá, porque al fin y al
cabo entre gustos y colores… saque usted su propia conclusión.

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