Querida hallaca,
Sé que hay cosas que no me perdonas aún, como haber dicho que no me gustabas cuando era pequeña, es que a veces los niños pueden ser tan crueles. Sin embargo hice todo mi esfuerzo por aceptarte pero te pareció una ofensa que te echara mantequilla para mejorar tu sabor.
Tienes que aceptar que tampoco eres tan fácil de tragar, comenzando en que para desvestirte el calor de tus hojas nos amarga la vida, nos desesperamos con el pabilo, sin contar que cuando lo logramos nos quemas con el vapor.
¿Por qué las pasas hallaca? ¿Por qué?... no es su sabor, es su textura, cuando me las topo por descuido creo estarme comiendo un insecto. Luego la aceituna y la alcaparra ¿No les basta estar en el guiso? ¿Cuál es el ansia de protagonismo?
Vamos a estar claros también en otro aspecto, las madres someten a sus hijos a una dieta estricta de ti en diciembre, las abandona la creatividad, renuncian a la cocina y si se quejan dirán: "Aquí se come lo que haiga, y lo que hay es hallaca". Desayuno, almuerzo y cena ¿No crees que las arepas se sienten olvidadas en navidad? me parece un poco injusto.
No es que estoy totalmente en tu contra, no creas eso. Yo te disfruto, pero es bueno tener cierto espacio, un momento de respiro para poder extrañarte en el próximo diciembre. Espero lo sepas entender.
Pd.: Dile a las personas que tengan mucho cuidado con la frase: "las mejores son las que hace mi mamá", eso puede crear discriminación de hallacas. Es mejor no desatar otro apartheid.
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