lunes, 9 de diciembre de 2013

La oveja artista

No sé si  Salvador Dalí y sus polémicas pinturas tuvieron tanto castigo de la ley como yo en 4to grado de primaria cuando me descubrieron dibujando en vez de prestarle atención a la clase.
Una compañerita me pidió que le pintara una sirena en uno de sus cuadernos. Saber que apreciaba mi arte hizo que cediera a la petición así que me abstraje en los trazos de mi obra de arte. Sin darme cuenta la maestra se acercó y vio mi traición a la clase, me sacó del salón y me castigó en un banquito.
No soy precisamente la encarnación de una rebelde, siempre traté de mantenerme dentro de las normas y estatutos, o por lo menos aparentar no transgredía ninguna ley (lo que llaman popularmente una motolita), pero frenar mi creatividad era difícil, así que mi compañera me pasó su libreta por una reja y me dediqué a terminar mi dibujo.
La maestra decidió que era el fin de mi castigo, fue a buscarme y me cachó con las manos en el lápiz. no había remedio para mi, era un transgresora del sistema educativo. Fui reincidente, nunca dejé de dibujar en clases, ni estando en la universidad. Pero el mayor castigo a esos arranques de creatividad lo impone la sociedad al no aceptar que no todos nacimos para estudiar ingeniería.
Que vivan las ovejas artistas de la familia.

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