Me gradué de periodista, desarrollé habilidades en la fotografía, ya puedo reconocer un pimentón de un pepino, en resumen: he evolucionado como ser humano y alguien que tiene tiempo sin verme lo primero que me dice es: "Estás más gorda". Ahí uno agradece no habérselos topado en todo este tiempo.
Ok, si me lo dijera Angelina Jolie que se la pasa adoptando niños camboyanos y que ademas (sin tetas y todo) está mejor con los años, bien, podría soportarlo un poco. Pero lo certifica un "care tabla" que está tan o más gordo, viejo, feo que tú. Tal es su viga en el ojo que no lo deja verse en un espejo.
¿Qué pretenden que responda? "¿En serio, estoy más gorda?... ya va... déjame vomitar para perder unos kilos y que puedas ¡SALUDARME MEJOR!".
Supongo que a los "saludantes imprudentes" les dará placer ver que se nos ha ido del rostro o del cuerpo aquella juventud vigorosa y en cambio portemos el rostro de la experiencia moldeado por el riesgo que hemos tomado al vivir. No se les ocurrirá otra cosa que descargar toda su idiotez con comentarios superficiales.
Pero no todo es malo, hay quienes me elogian por mi belleza pero condenan mis kilos de más. "Chica, tú tan bonita ¿por qué te dejaste poner así?". Pareciera que si fuera fea qué más da, ya todo estaría perdido, en cambio yo tengo salvación adelgazando, para mi hay una esperanza ¿De qué? no sé.
... Grrrr...
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